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El Great Maker nace de una convicción sencilla: la madera no es un material frío, sino un medio para construir objetos con sentido. Aquí explicamos quiénes somos, por qué trabajamos con aceites naturales y ensamblajes accesibles, y qué nos mueve a compartir cada técnica en los talleres.
Una selección de piezas construidas en los talleres: estanterías, mesas, jardineras y cabeceros que muestran el trabajo con madera natural y acabados al aceite.
Taller de sábado
Curso intensivo
Proyecto guiado
Encargo personal
Taller de fin de semana
The Great Maker nació en un pequeño taller de Madrid con una idea clara: que cualquiera pueda construir sus propios muebles con madera real y herramientas bien explicadas. No somos una escuela al uso ni una tienda de kits; somos un espacio donde se aprende haciendo, con proyectos que caben en un piso urbano y terminan usándose cada día.
Daniel y Unai llevan más de una década entre bancos de trabajo y lijadoras. Aquí no hay piezas prefabricadas: cada taller empieza con la elección de la tabla, sigue con el corte y termina con el acabado que tú mismo aplicas.
Personas que viven en pisos pequeños, que nunca han cogido una fresadora y que quieren resultados útiles: una estantería que soporte libros, una mesa que aguante cenas, una jardinera que no se deshaga con la lluvia.
Cada sesión se organiza alrededor de una pieza concreta. Leemos el plano juntos, repasamos el ensamblaje, resolvemos dudas sobre herramientas y cerramos con aceites naturales que protegen la madera sin tapar su veta.
Preferimos madera recuperada y pino nacional a materiales sintéticos. Creemos que reparar y construir alarga la vida de los objetos y devuelve el oficio a manos que solo compraban muebles por catálogo.
Nuestra trayectoria
Lo que empezó como un proyecto personal en un garaje de Madrid se ha convertido en un espacio donde la madera, las herramientas y las personas se encuentran. Estos son los hitos que han marcado el camino.
Daniel Sancho montó un banco de trabajo con tablones recuperados y tres herramientas básicas. El primer curso reunió a cinco vecinos que querían construir una estantería para sus salones. Aquella experiencia definió nuestro enfoque: proyectos pequeños, acabados naturales y mucha práctica.
Con la demanda creciendo, alquilamos una nave en el barrio de Vallecas. Instalamos mesas de trabajo compartidas, una zona de lijado y un rincón para el mantenimiento de herramientas eléctricas. Ese año lanzamos los cursos intensivos de fin de semana, que siguen siendo el formato más solicitado.
Unai Merino se unió al equipo con una idea clara: reducir el desperdicio de madera en la ciudad. Empezamos a recoger palets y tablones de obras cercanas para transformarlos en mesas de centro y jardineras verticales. Hoy, más de la mitad de la madera que usamos en los talleres tiene una segunda vida.
Organizamos sesiones mensuales abiertas donde los alumnos pueden traer sus propios proyectos y resolver dudas sobre ensamblajes, acabados o el uso seguro de la sierra de calar. También publicamos guías paso a paso en nuestro blog para quienes prefieren aprender a su ritmo.
Ampliamos la oferta con talleres específicos de acabados con aceites naturales y lectura de planos sencillos. El equipo creció con dos colaboradores más, y empezamos a impartir sesiones para empresas que buscan una actividad de equipo diferente. Seguimos siendo un taller de barrio, pero con más mesas, más herramientas y más historias que contar.